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Pequeño Museo del Aerolito de Santa Rosa de Viterbo
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El meteorito y la máquinaSegún los astrofísicos, un aerolito metálico o meteorito como el de Santa Rosa, es un fragmento del corazón un planeta fallido que explotó hace millones de años en algún lugar remoto en nuestro Sistema Solar o incluso, mas allá del mismo.
El Aerolito de Santa Rosa de Viterbo es la primera pieza de la colección del Museo Nacional. A su vez, es la primera que el público encuentra en el recorrido sugerido por el Museo y la única que se le permite tocar. Atraída desde siempre por este cuerpo celeste, empecé a notar varios hechos significativos de su historia (por ejemplo, el aerolito cayó el Viernes santo de 1810, mismo año de nuestra Independencia de España) y, durante los años 2013 a 2015, a través de una investigación casi detectivesca en museos y bibliotecas, fui encontrando una historia inédita y dí forma a un pequeño museo: El Pequeño Museo del Aerolito de Santa Rosa de Viterbo.
Hallé documentos e imágenes que muestran que el Meteorito en el Museo Nacional no está completo: se le practicó una extensa cirugía en 1906, para extraerle un pedazo de 300 libras y obsequiarlas a un cazador de meteoros norteamericano, llamado Henry A. Ward. Los visitantes del Museo no notamos este enorme faltante porque el meteorito está estratégicamente posado sobre su corte. Entonces, este proyecto quiere proporcionar imágenes y materia a una historia desconocida que, a pesar de haber ocurrido hace más de 100 años, continúa teniendo vigencia y resonando con sucesos actuales en nuestro país.
El Pequeño Museo cuenta con un Departamento de Indagaciones Detectivescas, que ha realizado varias acciones, entre otras, establecer lo más minuciosamente posible lo que aconteció al aerolito desde que cayó en este planeta y posteriormente, realizar la búsqueda de los fragmentos dispersos de este cuerpo celeste en varios museos, para trazar su forma original. Dicho Departamento encontró una máquina de la época y, realizó en 2018 la recreación del corte, que se conceptualiza como una reproducción de la escena del crimen. Este proceso, que se considera el momento central de la historia, fue documentado y fotografía y video.
El Departamento de Indagaciones Detectivescas reunió todas las cartas y diarios personales de Henry A. Ward en su viaje por tierras colombianas. Así mismo recopiló gran cantidad de documentos oficiales emitidos por las autoridades nacionales y artículos de prensa sobre el asunto. El Pequeño Museo cuenta también con una Colección de Fragmentos Célebres (piezas y textos) y una Colección de Escenarios (dibujos de episodios de su historia y fotografías de modalidades de presentación de aerolitos a principios del siglo XX). El pequeño Museo ha contado con la colaboración de estudiosos sobre el aerolito como el Profesor Fredy Moreno y el Dr. Howard Plotkin.
UNA ESPADA DE HIERRO METEÓRICO
El último proyecto del Pequeño Museo (en progreso), surgió de un párrafo del diario de viaje de Jean Baptiste Boussingault, uno de los científicos que encontró y compró el meteorito para el Museo Nacional en 1823. Merece un capítulo aparte.
Según este diario, cuando en 1847 los campesinos de la región supieron que los científicos compraron el meteorito a la niña que lo encontró en 1810, corrieron a ofrecerles otras muestras pequeñas que habían recogido de esta misma lluvia meteórica. Los científicos compraron una docena de ellos. Algunos fueron enviados a Alemania para estudio. Los otros fueron empleados para forjar una espada de hierro meteórico que fue entregada como regalo al Libertador Simón Bolívar, grabada con la siguiente inscripción:
“Hierro caído del cielo para la defensa de la libertad”
La inscripción le confiere a esta espada un carácter sobrenatural, conectando su materia —de hecho, celestial— con la voluntad de Dios y la lucha del hombre por la libertad. Por lo tanto, parece tener todas las condiciones para convertirse en una espada mítica.
Aparentemente, cerca de 1824, la espada desapareció misteriosamente de sus propiedades. Se dice que, desde entonces, varios defensores de la libertad han emprendido su búsqueda guiados por rumores difusos. Uno de ellos, dice que la espada yace escondida en un bloque de adobe ubicado en un jardín bien conocido. Pero, dónde se encuentra este jardín y por qué razón nos es bien conocido, sigue siendo un misterio.